San Manuel González, "eucaristizador" de Huelva

Dar a conocer la figura y la obra del nuevo santo, haciendo memoria de su paso por Huelva como evangelizador-"eucaristizador" de la comunidad cristiana, haciendo de su legado pastoral fermento para el presente y el futuro de nuestra Iglesia.

domingo, 22 de mayo de 2016

PENSAMIENTOS DEL BEATO MANUEL


PENSAMIENTOS DEL BEATO MANUEL
 PARA
 REFLEXIONAR EN LA FIESTA DEL CORPUS Y DÍA NACIONAL DE CARIDAD:

1.- Eucaristía y sacerdocio en el corazón de la Iglesia

«La sagrada Eucaristía no es un mero adorno de la Iglesia, ni una de tantas cosas santas y hermosas de nuestra religión, ni aun toleramos que se la considere como mero objeto de una devoción, siquiera sea la principal.
La sagrada Eucaristía es el corazón de la Iglesia, es su esencia, su centro, su vida y con ella hay necesariamente que contar dentro de nuestra santa religión.
Es Jesucristo tal como quiere ser buscado, deseado, creído, amado, obsequiado, agradecido y adorado en la tierra por los hombres. Es Jesucristo repitiendo cada día el Calvario y el Evangelio y perpetuando hasta la consumación de los siglos, la redención de aquel y los milagros de éste. Es el Jesucristo de la gloria hecho alimento, luz, solución, redención, defensa, medicina y resurrección de los peregrinos de la tierra.
La Eucaristía es, si cabe decirlo así, el Jesucristo nuestro o en el estado en que más nos conviene, tan necesario a nuestra vida como el aire a los pulmones.
Y aquí es donde la figura del sacerdote adquiere proporciones más que gigantescas y su acción como tal sacerdote traspasa los límites de lo incomprensible y de lo inefable.
Jesucristo no ha querido hacerse Eucaristía, ni darse, ni ofrecerse, ni reservarse, ni presentarse en la Eucaristía sino por el sacerdote.
De modo que si la sagrada Eucaristía es necesaria en la presente economía al hombre, el sacerdote, por un misterio y un milagro de dignación infinita, es necesario a la sagrada Eucaristía. Sin el uno no existe ni se da la otra.» (Un sueño pastoral, Obras Completas, 2159-2161).

2,-La liturgia, gran sacerdocio de Cristo realizado y practicado

"La liturgia es, en Cristo, por Cristo y con Cristo la grande obrera de la predestinación de los elegidos, trabajando por conformarlos y unirlo a Él, y hacerlos crecer en Él. Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, es el arquitecto que,por los medios que la liturgia aplica, obtiene la realización de su oración sacerdotal: que sean uno (Jn 17-22). Es el gran sacerdocio de Cristo realizado y practicado entre nosotros mientras vivamos aquí abajo". (El abandono de los sagrarios acompañados, 5ª ed. p. 66)


3.- Participación activa

"¿Qué es la Misa para la liturgia?"
Para la sagrada liturgia no es sólo doctrina que hay que exponer y creer, sino acción que ejecutar y representar, y no sólo acción, sino la acción única, la acción por antonomasia, la que con toda razón y justicia puede llamarse la única acción esencial y vivificadora de la Iglesia católica y con respecto a la cual todas las demás acciones del sacerdocio, de la jerarquía y de la liturgia universal tienen razón secundaria y subordinada, de preparativo, medio o efecto" (El abandono de los sagrarios acompañados, 5ª ed. pp 50-52)

4.- Eucaristía y compromiso social. Día Nacional de Caridad.

"¿Qué es Acción Social Católica?"
"Es un viaje de ida y vuelta, que empieza, el de ida, en Cristoy termina en el pueblo, y empieza en el pueblo, el de vuelta, y termina en Cristo" (Obras Completas, n.1884).


 “Para mis pasos yo no quiero más que un camino, el que lleva al Sagrario, y yo sé que andando por ese camino, encontraré hambrientos de muchas clases y los hartaré de todo pan. Descubriré niños pobres y pobres niños y me sobrará el dinero y los auxilios para levantarles escuelas y refugios para remediarles sus pobrezas. Tropezaré con tristes sin consuelo, con ciegos, con tullidos y hasta con muertos del alma o del cuerpo, y haré descender sobre ellos la alegría de la vida y de la salud» (Summarium II, Proceso cognicional de Palencia, Tes. 1 Mª de la Concepción Álvarez de Luna, n.2, p.304).
En el invierno de 1913 se unieron las inundaciones en las marismas del Odiel y el Tinto, desbordados por las copiosísimas lluvias, a las huelgas declaradas por los mineros de Riotinto y el amarre de la flota de pesca a causa de conflictos con pescadores portugueses. La miseria se desbordó en la ciudad como consecuencia de que más de diecinueve mil trabajadores dejaron de llevar el jornal a sus casas durante cuatro meses. 
Escribió D. Manuel: 
"Por lo pronto y atendiendo a lo que me ha parecido más urgente, he autorizado a los directores de nuestras Escuelas del Sagrado Corazón, pobladas por niños obreros, para que den vales de comidas a todos los niños de quienes sepan que pasan hambre en sus casas.
La divina Providencia acudirá, como siempre, en auxilio de mi pobreza. Que el Corazón de Jesús, Padre de ricos y pobres y Autor de todo acierto, lo ponga en las soluciones de los llamados a resolver estos problemas, y destierre todo apasionamiento que retrase el reino de la paz y la justicia». (cf. Campos Giles El obispo del sagrario abandonado, I , 205).

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