San Manuel González, "eucaristizador" de Huelva

Dar a conocer la figura y la obra del nuevo santo, haciendo memoria de su paso por Huelva como evangelizador-"eucaristizador" de la comunidad cristiana, haciendo de su legado pastoral fermento para el presente y el futuro de nuestra Iglesia. Ildefonso Fernández Caballero

martes, 26 de julio de 2022

SAN MANUEL GONZÁLEZ, CRONOLOGÍA AGOSTO

EL MES DE AGOSTO EN LA CRONOLOGÍA DE SAN

 MANUEL GONZÁLEZ

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En agosto de 1911 intervino en las Celebraciones 

Colombinas y escribió sobre ellas en “Granitos de sal. 2ª 

serie”.

«ESAS FIESTAS VERTIGINOSAS»

Ildefonso Fernández Caballero.


Las Fiestas Colombinas comenzaron a celebrarse en Huelva en el año 1882, como homenaje a los marineros de esta tierra que partieron desde el puerto de Palos, junto al Almirante Cristóbal Colón, rumbo a las Indias. La fecha del 3 de agosto fue escogida por Colón y sus acompañantes en la empresa descubridora de América, no sólo por razones técnicas de navegación sino también en relación con la fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles, que celebraron con solemnidad el 2 de agosto en la Rábida, como se hacía en todos los conventos franciscanos, y en Palos de la Frontera como fiesta patronal. En la mañana siguiente a la festividad, fue cuando las naves desplegaron sus velas a los vientos del Atlántico.
Las Colombinas onubenses cuentan, entre otros, con el singular privilegio de la vivencia personal y el testimonio de un santo, D. Manuel González,  canonizado el 16 de octubre de 2016.
Cuando don Manuel  llegó a Huelva, en marzo de 1905, las Colombinas onubenses celebrarían su vigésima tercera edición.

Más tarde, en 1911, el párroco de San Pedro escribió su libro “Granitos de Sal-2ª Serie”,  En él figura un capítulo que titula “Descubriendo mundos”. Bajo el subtítulo “Un viaje al país de los limpios”, toma pie de las fiestas Colombinas para hacer un comentario sobre el texto evangélico “Bienaventurados los limpios de corazón”:









En agosto de 1907, después de

comprar y derribar dos casas anejas a 

la antigua iglesia de San Francisco, D.

Manuel dio comienzo a las obras para

las Escuelas del Sagrado Corazón.

En la imagen, las Escuelas en su 

actual ubicación. 



Ildefonso Fernández Caballero


No se había cumplido aún el primer año de la llegada de san Manuel González a la Parroquia de San Pedro. Le había conmovido profundamente “el espectáculo de centenares de niños arrojados al arroyo”. En abril de 1906, empezó su primera aventura en el campo escolar:“nos echamos a la calle a hacer unas escuelas muy grandes, muy buenas, muy cristianas y absolutamente de balde para los niños pobres”.

¿Dónde encontrar el lugar mínimamente adecuado para tan urgente necesidad?
Una Real Orden de 24 de enero de 1823 había impuesto la supresión del convento franciscano de Huelva, entre otros de la misma orden esparcidos desde antiguo por la provincia. A partir de ese momento, una parte de los frailes se trasladó al convento de Moguer, mientras que otros cuatro religiosos franciscanos permanecieron todavía en la casa de Huelva hasta 1834. El día 28 de agosto de 1835, el convento de San Francisco pasó finalmente de derecho y de hecho a disposición de la Junta de Enajenación de Edificios y Conventos suprimidos. La iglesia, exceptuada de la desamortización, permaneció abierta al culto y subsistió, con todos sus altares, imágenes, pinturas y enseres, como ayuda de la parroquia de San Pedro.
Cuando don Manuel González llegó a Huelva, el templo de San Francisco estaba muy deteriorado . Y la huerta del convento, desaparecida su vieja noria, se había convertido ya en plaza del barrio.





El primer viernes del mismo año puso en marcha la 

operación evangelizadora que llamó 

“Los Ángeles de la calle”.

D. Manuel descubrió en Huelva la existencia de estructuras sociales y culturales que mantenían a la mujer onubense en condiciones de inferioridad. El obstáculo mayor al reconocimiento de su dignidad, tanto en el ámbito familiar como laboral y social, era el bajo nivel de alfabetización. Si se quería que la mujer encontrara caminos de progreso, había que atacar en la raíz la causa de su postración y marginación. Sus piadosas y más cultivadas feligresas de San Pedro no podían permanecer indiferentes ante la situación y había de convertirse en agentes de la promoción cultural y social de sus convecinas. Un día se dirigió don Manuel ayudó a sus devotas feligresas a hacer un juicio evangélico: “El Corazón de Jesús os pide un favor; quiere que toda la que sepa leer su devocionario y escribir una carta y, sobre todo, la que sepa a amar a Dios y a la Virgen Inmaculada, se dedique a enseñar a leer, escribir y amar, a muchas jovencitas que no saben nada de esto”. Para actuar, organizaron, en los mismos locales de las escuelas de San Francisco, clases nocturnas de alfabetización de adultas. Se reunieron allí unas cuarenta maestras y alrededor de ciento cincuenta alumnas. Y todas salieron beneficiadas: las maestras porque hicieron algo práctico actuando sobre el ambiente de las jóvenes trabajadoras; y éstas porque se promocionaron humana, cultural y religiosamente. Inopinadamente la oposición surgió de los novios de las chicas, a los que hoy llamaríamos “machistas”: “Ellos tan guapos, tan libres....y como movidos por una consigna aparecen rodeando la escuela aparecen rodeando la escuela...capaces de hacer cualquier cosa...La escena tenoril se repitió cuatro o cinco noches más hasta que por el testimonio de ellas y por sus propios ojos se convencieron de que...ellos resultaban tan favorecidos como ellas”.
(Vida 171)

En las Escuelas del Sagrado Corazón estableció también don Manuel clases nocturnas para obreros a las que asistían unos ochenta muchachos. De impartir las clases se ocupó un grupo de muchachos.
A los hombres y mujeres, chicos, chicas, niños y niñas de todas las clases sociales, dispuestos a trabajar en íntima unión con sus sacerdotes, a exponer a toda la comunidad sus propios problemas y los del mundo circundante y las cuestiones que se refieren a la salvación temporal y eterna de los hombres, para que sean examinados y resueltos con la colaboración de todos y a dar su personal contribución en las iniciativas apostólicas, los llamaba don Manuel “chiflados”, es decir, enamorados de su vocación cristiana y apostólica, y dispuestos a penetrar, como levadura, en la masa del pueblo para instaurar el reinado de paz y de justicia del Corazón de Cristo.


lunes, 4 de julio de 2022

EL BEATO MANUEL, DOCTOR EN SAGRADA TEOLOGÍA.. LAS ESCUELAS DEL POLVORÍN

EL EXPEDIENTE ACADÉMICO DEL BEATO MANUEL 

GONZÁLEZ,



El 5 de Julio de 1901 recibió en Sevilla el título de Doctor en Sagrada Teología.

Desde septiembre del año 1900 a septiembre de 1901, transcurrieron doce meses decisivos en la vida de D. Manuel. El 23 de septiembre de 1900 recibió el subdiaconado; el 11 de junio de 1901, el diaconado. El 5 de julio de 1901 obtiene el doctorado en Sagrada Teología. El 21 de septiembre del mismo año, recibió la ordenación sacerdotal de manos del arzobispo Beato Marcelo Spínola y Maestre, todavía no cardenal, en la capilla del Palacio Arzobispal de Sevilla. Cantó la primera misa solemne el 29 de septiembre, fiesta de San Miguel Arcángel, en la iglesia de la Trinidad, que había sido la del Seminario hasta el traslado de éste al Palacio de San Telmo, regentada ya por los Salesianos, que habían llegado hacía poco a Sevilla.


La orientación de sus conocimientos teológicos y de su acción pastoral.

Tanto la orientación de sus conocimientos teológicos como la de su vida sacerdotal fueron eminentemente  eucarísticos y pastorales.

De ahí que estuviera convencido de que toda la formación de los futuros sacerdotes había de orientarse hacia la Eucaristía.


EL BEATO MANUEL GONZÁLEZ
INICIA LAS ESCUELAS EN EL BARRIO DEL POLVORÍN

En la historia de las Escuelas  del Barrio de El Polvorín, destaca el mes de julio de 1908, porque el día 10  se bendijeron  inauguraron los edificios provisionales, y el 11 se celebró en la capilla la primera misa y quedó instalado el sagrario.

Don Manuel González había conseguido abrir las Escuelas del Sagrado Corazón de Jesús junto a la Iglesia de San Francisco en el centro de Huelva. Puso el futuro de las Escuelas en manos de D. Manuel Siurot que se le ofreció como maestro.
Pero había que atender a la periferia: “Hay en Huelva,-dice don Manuel- dos barrios apartados del centro de la población, barrios que, por el estado de prosperidad de aquella, cada vez se hacen más populosos; pues bien, en estos barrios, Las Colonias el uno y el Polvorín el otro, no hay iglesia ni escuela; se conoce que aquello pertenece al mundo civilizado porque están establecidos allí dos puestos de la guardia civil”.
(De los edificios primeros alquilados en julio de 1908, se pasó a éstos, como estuvieron en tiempos de D. Manuel y como están hoy)


De los dos barrios, el más abandonado entonces era el del Polvorín: “Hay que tener en cuenta que este barrio del Polvorín comprende tres barriadas bastante pobladas y separadas entre sí; y son: el barrio de la Peste (llamado así por las fábricas de guano allí establecidas y las aguas que, por ser aquel terreno todo de marismas, quedan estancadas), el barrio de Valbueno, situado a lo largo de la carretera de Sevilla y el propiamente Polvorín en donde la Compañía de Río Tinto tiene sus depósitos de minerales”.
Para elevar el nivel cultural y religioso de este barrio, don Manuel empieza por arbitrar soluciones provisionales y de emergencia




sábado, 28 de mayo de 2022

EL MES DE JUNIO EN LA CRONOLOGÍA DE SAN MANUEL GONZÁLEZ

Fundación
de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret

3 de mayo de 1921


HUELVA EN LOS ORÍGENES DE LAS
MISIONERAS EUCARÍSTICAS DE NAZARET
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CRONOLOGÍA DE SAN  MANUEL GONZÁLEZ
EL MES DE JUNIO.

Resumen.

1905. El 16 de junio fue nombrado Arcipreste de Huelva por el Cardenal Spínola.

1913. El 27 de junio de 1913, SAN  Manuel González García, entonces Arcipreste de Huelva, intervino en el Congreso Catequístico Nacional de Valladolid.

1933. En junio, juntamente con su hermana María Antonia González, fundó LA INSTITUCIÓN DE MISIONERAS AUXILIARES NAZARENAS (MAN)

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús
El Corazón de Jesús en el Evangelio, texto de San Manuel González García
(De “Así Ama Él”, Obras completas, nn 242-245)
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Cuadro y reliquia en el presbiterio de la parroquia de San Pedro de Huelva.
Celebración en honor del que fue su párroco y arcipreste

San  Manuel González, nombrado Arcipreste de Huelva
el día 16 de junio de 1905

Ildefonso Fernández Caballero.

Cuando el Cardenal Spínola llamó a don Manuel para enviarle a Huelva no tenía  en la mente sólo la parroquia de San Pedro, sino la ciudad de Huelva. La parroquia de San Pedro era una parte importante de Huelva pero no era toda la ciudad. Otra parte, importante también, era la parroquia de la Concepción. Lo que el Cardenal necesitaba era evangelizadores para toda la ciudad. La situación de incultura, consecuencia de la escasez de escuelas; los miserables jornales de los trabajadores y la pobreza; la irritante desigualdad de clases y la injusticia; el problema de las viviendas numerosas  en cuevas y chabolas donde se hacinaban sus moradores, con el consiguiente deterioro de la vida familiar, y el alejamiento de la vida religiosa no eran problemas de una parroquia, sino de la ciudad entera. Y había que considerar que afectaban a la totalidad del  municipio como una sola unidad pastoral.
 
El templo de la parroquia de la Purísima Concepción que, juntamente con la de San Pedro, eran las únicas existentes en la ciudad de Huelva. El virtuoso sacerdote D. Pedro Román Clavero, párroco de La Concepción, compartía con D. Manuel preocupaciones apostólicas y sociales.



El arciprestazgo no sólo funcionaba ya con registro sacerdotal, sino también seglar con una Junta Arciprestal de Acción Social.
Las dos parroquia, superadas ya las desavenencias que las separaban, se unían para celebrar juntas las grandes solemnidades, especialmente las de los titulares de ambas.
En germen, es cierto, pero la actividad de don Manuel González como arcipreste de Huelva apunta ya decididamente hacia lo que hoy se pretende en la pastoral de conjunto: ampliación del concepto de arciprestazgo hasta abarcar toda la labor pastoral y no solamente la coordinación del trabajo presbiteral; articular orgánicamente la presencia, y la participación en la orientación de la pastoral arciprestal, de todos los responsables de las distintas actividades apostólicas; valoración de la figura del arcipreste para una mejor conjunción de la actividad de las parroquias que constituyen el arciprestazgo; planteamiento de éste como elemento de la pastoral de conjunto en la diócesis y proyectos de pastoral en el arciprestazgo que tengan en cuenta los problemas reales del lugar donde están encarnados y procuren darles solución.



San Manuel González, catequista.

Ildefonso Fernández Caballero

 

El 27 de junio de 1913, D. Manuel González García, entonces Arcipreste de Huelva, intervino en el Congreso Catequístico Nacional de Valladolid. Hasta allí le llevó lo que el llama “premio gordo de la lotería de una celebridad que, lo confieso con toda sinceridad, pesa y cuesta. “Hable usted”, “escriba usted”, “conteste usted”, “venga usted, “vaya usted, y...¡echad imperativos!”.

Esa celebridad era debida no sólo a su condición de fundador de la Obra de las Marías, sino también a la de pedagogo y catequista, ganada a pulso durante su estancia en Huelva.
La presencia de Don Manuel en Huelva coincidió con un tiempo en que la sociedad onubense era presa de una intensa campaña descristianizadora. La ciudad empezaba, ya entonces, a ser tierra de misión. Don Manuel percibió la gravedad del momento, especialmente para la infancia y el mundo obrero y se empleó a fondo en la catequización de los niños, de la juventud y de los adultos. Desde sus años de párroco de San Pedro y arcipreste de Huelva, Don Manuel se entregó plenamente a la actividad misionera y catequética, hasta los últimos días de su vida episcopal.



 

“Todos catequistas”. Grupo Asturias en Palomares del Río.

 Y en “Todos catequistas” exhorta: «(...)Hay que inundar a las almas de chicos y grandes con enseñanzas de doctrina cristiana (...)Hay que dar catecismo a todos y mientras más mejor y en todas las formas que la conciencia, el celo y el ingenio dicten porque quedan muchos laicos y muchos emboscados, y la salvación completa no puede venir sino del catecismo bien sabido y practicado».

Don Manuel piensa, pues, en una formación permanente, que alcance al hombre entero, con su memoria, entendimiento y voluntad, que pueda ser asimilada vitalmente y a la que no falte proyección social.

 LA INSTITUCIÓN DE MISIONERAS AUXILIARES NAZARENAS (MAN)
Fundadas por el Beato Manuel González y María Antonia González, junio 1933
 
“Vivir la consagración a Dios en el mundo, mediante la profesión de los consejos evangélicos en el contexto de las estructuras temporales para ser así levadura de sabiduría y una presencia incisiva en la sociedad” (cfr. VC,10)

Origen
La Institución de Misioneras Auxiliares Nazarenas (MAN), fue fundada por el Beato Manuel
González García como Institución secular, como tal se dio a conocer en junio de 1933, y fue aprobada por la Santa Sede.
Está formada por consagradas a Dios, que, sin vivir en comunidad, son llamadas a ser testigos de la vida que brota de la eucaristía, sal, luz y fermento en medio del mundo viviendo el carisma eucarístico–reparador que el fundador recibió del Espíritu Santo.
Fue Cofundadora, María Antonia González García, hermana del Fundador (* 26-11-1883 + 14-04-1964).
Unidas a la Congregación de Misioneras Eucarísticas de Nazaret, constituyen una Institución secular de perfección evangélica, con voto de castidad y promesas de pobreza y obediencia, reconocidos por la Iglesia


 El Corazón de Jesús en el Evangelio según San Manuel González García.
(De “Así Ama Él”, Obras completas, nn 242-245)

                                               
(Corazón de Jesús, de Gómez del Castillo y León Ortega. Capilla del Sagrario de la Parroquia de San Pedro.)



“El Evangelio es el relato de una vida y de una doctrina, no sólo de un Jesús que pasó, que hizo, que dijo..., sino de un Jesús que está viviendo en el cielo en los Sagrarios de la tierra, en su Cuerpo místico, la Iglesia, y en el alma de los justos.
Es cierto que las personas y los acontecimientos, que se mueven en torno del gran Protagonista del Evangelio, pasaron. Pero los tipos por aquellas personas representados y las acciones iguales o parecidas a las que aquellas realizaban, perduran en renovada sucesión que constantemente va reproduciendo en torno del Jesús del Sagrario, de la Iglesia y de las almas. Las mismas escenas del Jesús de Palestina, con sus llamamientos y seguimientos de apóstoles. Sus abandonos, cobardías y traiciones de amigos, conspiraciones de enemigos, sus aclamaciones y sus «crucifícalo» de turbas. Sus atracciones de niños, de enfermos, de pecadores. Sus intimidades y confidencias de almas selectas. Sus deferencias y blanduras con su Madre y con las madres intercesoras.
Ese libro, en suma, escrito ayer, cuenta con palabra infalible lo que Jesús hizo y dijo ayer, amándome y entregándose por mí. Lo que hace y dice hoy. Y lo que, hará y dirá mañana y eternamente, conjugando los mismos verbos: amar y entregarse. 1
Este aspecto del Evangelio me regala con esta gratísima noticia: Por él yo puedo sentir las palpitaciones del Corazón de Jesús, no ya durante un período de su acción o de su vida, sino de todos los períodos y de toda su vid mortal, celestial, eucarística, mística y eterna.
¡Qué dulce alegría penetra e invade a mi alma al descubrir este mágico secreto que la pone en disposición para conocer en cada momento qué siente y cómo palpita el Corazón de Jesús en la intimidad con sus almas fieles; en sus días y noches sin fin de Sagrarios abandonados; en las Misas de sus sacerdotes, de los buenos y de los que no lo son; en las persecuciones y exaltaciones de su iglesia; en su glorificación eterna del cielo!


martes, 26 de abril de 2022

EL MES DE MAYO EN LA CRONOLOGÍA DE SAN MANUEL







CRONOLOGÍA DE SAN MANUEL GONZÁLEZ
Fechas importantes en el mes de mayo


Málaga, 3 de Mayo de 1921. 

FUNDACIÓN DE LAS MISIONERAS EUCARÍSTICAS DE NAZARET. 

Entre todos los acontecimientos importantes habidos en este mes en la cronología de San Manuel, destacamos éste cuyo centenario hemos conmemorado

La Obra de las Marías de los Sagrarios Calvarios se extendió rápidamente, de manera que, en Mayo de 1912, D. Manuel se reunió en Madrid con Marías de una buena parte de las diócesis españolas. Ante este inusitado crecimiento, en diciembre de ese mismo año, cuando apenas habían pasado tres años del retiro fundacional, en la capilla de la parroquia de San Pedro de Huelva, unas Marías expresaron al Arcipreste sus inquietudes acerca del futuro de la Obra, y de su papel en la actividad de la Iglesia Española. El párroco de San Pedro les dijo sin dudar: Las Marías subsistirán. Me sobrevivirán. Sólo es preciso que tres Marías, tan decididas como las del Calvario, se pongan al frente de todas las Marías del mundo  Las tres están ya ahí. ¿Dónde? El Señor las presentará. Y ellas se encargarán de dar realidad al carisma perpetuo de acompañar y compadecer al Abandonado del Sagrario, a Jesús. Y cuando esto suceda, no habrá que temer por España, porque ésta se hallará a cubierto de todas las emboscadas con una guardia valerosa que defenderá a Cristo en todo lugar donde exista un Sagrario. D. Manuel intuía ya lo que había de ser luego la fundación del Instituto de las Marías Nazarenas 

La idea fue madurando en el pensamiento y en el corazón de don Manuel, hasta que, siendo ya obispo de Málaga, llegó la oportunidad y el momento designado por la Providencia. La Obra de las  Marías seguía creciendo por todas partes y a D. Manuel se le hacía ya imposible atender simultáneamente a sus obligaciones pastorales y al cuidado de la Obra. Como ocurrió con Moisés en el desierto, llegó el momento de aligerar la carga compartiendo la responsabilidad. Algunas Marías se mostraron dispuestas para la fundación. Para evitar el riesgo de «toda obra humana, y más si es piadosa, de debilitación, inconsistencia, diversidad de interpretaciones, falsificación y pérdida del espíritu», se hacía necesaria una institución religiosa «protectora, unificadora y permanente que prevenga esos peligros» y complete definitivamente la organización de la Obra.

«¿No es objeto digno, - escribe D. Manuel- no digo ya de una Obra de celo, sino de un Instituto religioso, el combatir el abandono del Sagrario? ¿No dio lugar a la formación de famosos Institutos la meditación y predicación de la Santa Infancia, o de la Pasión del Señor, de los Dolores de la Santísima Virgen y otros objetos particulares dentro del campo de la piedad y de la religión? ¿Por qué dentro del campo extensísimo de la reparación eucarística  no ha de existir uno especial para reparar el grandísimo mal del abandono del Sagrario?» ".

El 3 de Mayo de 1921, en un pequeño piso de la calle Marqués de Valdecañas, en Málaga, se inició la vida comunitaria de la nueva institución eucarística. No mucho después, fue necesario  trasladar el nuevo Instituto, por insuficiencia del piso, a una casa propia al pie del monte donde se edificaba el nuevo Seminario malagueño.

Instituto de las Marías Nazarenas, las llamó D. Manuel. Marías, como las de los Sagrarios, y Nazarenas, viviendo en la oración, el silencio, el trabajo y la pobreza de Jesús en la comunidad familiar  de Nazaret. Las popularmente conocidas en todas partes como Nazarenas, recibieron  el 28 de enero de 1970 el nombre oficial, según aprobación pontificia, de «Misioneras Eucarísticas de Nazaret». 


Otros acontecimientos en el mes de mayo


11 de mayo de 1886, en la iglesia de San Luis, de Sevilla, primera comunión.


D. Manuel recibió la primera comunión en la iglesia de las escuelas de SasSan Luis, de las que había sido aventajado alumno, de manos de su tío, canónigo de la Catedral de Sevilla, D. Francisco García Sarmiento.


Interior de la Iglesia de San Luis (Sevilla)


“El beato Manuel González -dijo Juan Pablo II en la homilía de la misa de beatificación (21-4-2001)- es un modelo de fe eucarística, cuyo ejemplo sigue hablando a la Iglesia de hoy”.


2 de mayo de 1906. Comienzan en Huelva las obras de las Escuelas del Sagrado Corazón en la antigua iglesia de San Francisco.


Un día de Marzo de 1906 su coadjutor en la parroquia de San Pedro, D. Manuel González Serna, llevaba en procesión el Viático a un enfermo. Cuando el sacerdote regresó a la parroquia, el párroco advirtió que aquel venía herido de una pedrada en la cabeza. La reflexión sobre este hecho contribuyo a que madurara en la convicción de que las escuelas de inspiración cristiana eran en Huelva “una necesidad muy grande y muy triste”.


En abril de 1906, empezó su primera aventura en el campo escolar:  “nos echamos a la calle a hacer unas escuelas muy grandes, muy buenas, muy cristianas y absolutamente de balde para los niños pobres”.


¿Dónde encontrar el lugar mínimamente adecuado para tan urgente necesidad?

El 2 de mayo de 1906 comenzaron las obras para adaptar los locales de la antigua iglesia de San Francisco a las Escuelas del Sagrado Corazón.

Mayo de 1912.Viaje desde Huelva a Madrid para el primer encuentro nacional con las Marías.


Uno de los viajes, que puede ser signo de los muchos realizados por toda la península, para difundir su Obra, es el que realizó a Madrid durante el mes de mayo de 1912 para el primer encuentro nacional con las Marías, pasados sólo dos años de su fundación en Huelva.



A partir del momento de la fundación de la Obra y la aprobación diocesana, este movimiento eucarístico se expandió rápidamente por toda España, de manera que el Arcipreste de Huelva tuvo que simultanear su apostolado en Huelva con los viajes en ferrocarril por toda la península  para atender a los grupos que surgían en las parroquias y al apostolado eucarístico en general. En sólo nueve meses, la Obra se había establecido en 21 diócesis, sin contar otras en las que se estaba trabajando para su implantación.


PRIMACÍA DE DIOS EN EL LEGADO PASTORAL DE SAN MANUEL GONZÁLEZ EN HUELVA

¿ Qué legado pastoral dejó San Manuel al salir de Huelva?
Desde el verano de 1915, D. Manuel González sabía que estaba propuesto para Obispo Auxiliar de la Diócesis de Málaga. Una carta del Nuncio Ragonessi se lo anunció, turbando sus días de vacaciones en Las Navas del Marqués donde se encontraba como huésped de los señores de Escribano, cooperadores suyos en la Obra de las Marías de los Sagrarios.
La sorpresa y la preocupación por el futuro de su labor pastoral en Huelva, sobre todo en favor de la formación de los niños pobres, llegaron a producirle una fiebre que dió con él en la cama, poco después de recibir la carta con la noticia.
Una vez repuesto, viajó a San Sebastián para encontrarse allí con el Nuncio, el cual venció las resistencias de D. Manuel pidiéndole que aceptara lo que estimaba ser la voluntad de Dios y del Papa.
El 6 de diciembre de 1915, el Beato Manuel González, párroco de la Mayor de San Pedro y Arcipreste de Huelva fue preconizado Obispo titular de Olimpo, Auxiliar de Málaga, por el Papa Benedicto XV.

La noticia de su nombramiento se difundió el día siguiente. Y estando D. Manuel en la catedral de Sevilla para “esponjarse – según él mismo dice – en un baño de Inmaculada” en el oficio de vísperas, fue compelido a dejar su anonimato en los bancos de la nave y a presidir en el presbiterio, junto al cardenal Almaraz, la solemne función y el baile de los seises en el que tantas veces actuó cuando niño.

Al regresar a Huelva, toda la ciudad lo esperaba en la estación, lo acompañó con banda de música a las Escuelas del Sagrado Corazón, en cuyo patio, adornado festivamente, se celebró un homenaje de la población. El 15 de enero de 1916, silenciosamente, se despidió de Huelva y se trasladó a Sevilla para recibir, el día siguiente, la consagración episcopal.

Sin embargo, en “El Granito de Arena” de 20 de Diciembre de 1915, ya había expresado abiertamente lo que pienso y siento  en estos momentos para mí solemnes y emocionantes en que por voluntad de Dios he de dejar lo que tanto amé y empezar lo que tanto temo.

Ha pasado ya más de un siglo de la amarga despedida. Después de todos los cambios, tan rápidos y profundos, ocurridos durante este tiempo en la historia de España y de la Iglesia española ¿tiene todavía algo que decirnos el pensamiento y la actividad pastoral del Beato don Manuel González durante su estancia en Huelva, que pertenece a una situación tan distinta, y ya tan distante, de la nuestra?

Los tiempos de don Manuel no son los nuestros, ciertamente. El estilo de sus escritos y determinados elementos propios de su acción pastoral responden a las necesidades y espíritu de su época. Quien acceda a los escritos de don Manuel puede, al comienzo, sentirse defraudado por unas formas de expresión y modos de acción que no son ya los de hoy. Pero, a poco que se persevere y profundice en su obra, se descubrirán intuiciones de permanente actualidad e incluso de progreso.

Trataremos de subrayar, aunque sea sólo someramente, los elementos permanentes de la pastoral de don Manuel González en Huelva, aunque no olvidemos la totalidad de su peripecia humana, sacerdotal y episcopal.
I.- Evangelizador con espíritu.
Dios, ante todo.
La actividad pastoral en la Iglesia ha de evitar un doble peligro: el peligro de un espiritualismo desencarnado, que recluye al Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo en el empíreo de los altos cielos, contradiciendo toda la revelación bíblica, que nos lo muestra comprometido siempre en la liberación integral de cada hombre y de todos los hombres; y el peligro, no menos grave, de reducir la actividad pastoral a una forma de humanismo cerrado en sí mismo, lo que convertiría la acción de la Iglesia en la de una ONG como cualquiera otra. La gracia de Dios es lo primero, ciertamente, en la teología y en la vida pastoral. Pero hay un segundo aspecto que es semejante en importancia: la gracia es don que Dios ofrece conforme a un designio de encarnación.

La Pastoral de don Manuel afirma con equilibrada intensidad la primacía de la acción de Dios y su finalidad de salvación trascendente del hombre. Esta bipolar aplicación del criterio teocéntrico aparece claramente en la acción y en los escritos de don Manuel.


Dice sobre la oración, como alma de todo apostolado: «¡Orar! ¿Hay algo más sabroso, consolador, reparador y eficaz que la acción expresada en este verbo? ¿Se dan cuenta los cristianos y aun los piadosos, de...la actividad que supone? ¿Cuándo se enterarán de que los verbos predicar, dar, enseñar, sacrificarse, ir, atraer, perseverar, redimir no tienen más virtud activa que la que les preste su acción de orar?...¿Qué es la oración?...Es la fe y la confianza poniendo en comunicación y en curación la gran miseria humana con la gran misericordia divina».
 Sin embargo, para don Manuel la gracia de Dios es siempre gracia que ha de encarnarse en todas las realidades humanas. Y esta exigencia de encarnación condiciona en cada momento no sólo su reflexión, sino también sus programas y sus tácticas pastorales: «Antes, dice, en siglos cristianos, la tarea principal era conservar el espíritu cristiano, y el campo, principalmente la iglesia: Hoy, perdido el espíritu cristiano social, la tarea principal es renovarlo e introducirlo, y el campo, principalmente también, fuera de la iglesia, la plaza pública, el hogar, el casino, el club, el periódico, el mitin, el taller, la fábrica. Es decir, en donde quiera que haya alguien que volver a Cristo»

De “El legado pastoral de San Manuel González), Ildefonso Fernández Caballero.





Málaga, 16 de mayo de 1920. Bendición y colocación de la primera piedra del nuevo Seminario.
Capilla del Seminario de Málaga en la actualidad
Escribió D. Manuel: “El Amo quiere que se haga el Seminario (esto me consta firmemente). Para hacer el Seminario se necesita dinero (esto es también indudable). Yo no tengo una peseta (evidentísimo). ¿De dónde? ¡A mí qué me importa! ¿Cuándo? Cuando haga falta. ¿Cómo? Como a El le dé la gana, que para eso es el Amo”.






Málaga, 11 de mayo de 1931. Incendio del Palacio episcopal


Málaga, Palacio Episcopal en la actualidad
Finalizaba este día en que se cumplió el 45 aniversario de la primera comunión de D. Manuel González, Obispo de Málaga. A este feliz recuerdo se unió el drama de una de las jornadas más amargas de su vida. El 14 de abril había sido proclamada la segunda República española. El Obispo de Málaga, con ocasión del próximo mes consagrado a María, recordó a los católicos la necesidad y el deber de acatar y obedecer al poder legítimamente constituido para el mantenimiento del orden y del bien común.